25.10.08

Ambigüedad.

Creo, una de las cualidades que mas distinguen al ser humano. En nuestra complejidad de a veces ser lo que queremos que piensen que somos, o dar algún tipo de imagen, de querer cosas que no hacemos, de hacer cosas que no queremos, y de simplemente a veces dejarnos fluir como si nada, caemos en una ambigüedad de la que somos presos casi toda la vida, y nos confundimos entre nuestros otros "yo" que casi olvidamos como somos realmente, y que cuando nos dejamos de ser algo que no somos podemos ir viendo partes de nosotros. Pero lamentablemente uno necesita de esos otros "yo", ya que por mas franco que uno sea, si por ejemplo en el trabajo esta todo mal con tu jefe no le podes decir, mire señor me cago en lo que me dice, porque posiblemente termines desempleado, y aunque haya mejor manera de decir las cosas, a veces uno tiene que callarse, porque aunque trate el problema con total madures siempre esta el tipo que decirle (a) ya es motivo para echarte. También se tiene que lidiar con el problema de que ser totalmente sincero puede herir tanto como las actitudes de un muy mal tipo, tenemos que pulir las palabras antes de largarlas, pensarlas y replantear todo el tema, cuando realmente se quiere decir algo concreto. El problema que tenemos es que analizamos de tantos lados las cosas que terminamos dudando (y.. si por ahí le digo esto y actúa de esta manera.. o por ahí lo toma bien..) y entramos en ese juego de "que pasaría si.." y ahí es nuestra imaginación la que hace y deshace situaciones probando las distintas variantes de lo que puede o no suceder. Tenemos tan asumido todo esto y tantas otras cosas de la sociedad, que en nuestra cabeza hay un debate entre lo moralmente bien, y lo que esta visto hoy en día como bien, entre lo que queremos hacer y lo que podemos hacer, que finalmente componen los distintos aspectos de la persona. Muchas veces algún sentimiento como lo pueden ser los celos, el egoísmo, la avaricia, hacen que queramos actuar de una manera, de decir cosas que no queremos decir, y por suerte interviene (no muy a menudo) lo que creemos moralmente bien, y desaceleramos, pensamos y logramos decir lo justo y necesario. A todo esto se suma la opinión del otro (suele ser en su provecho, en el tuyo o en el de otro) entonces casi nos enajenamos y terminamos siendo vaya uno a saber quien.. Lo mejor de esto es que la capacidad de manejar esa ambigüedad nos hace a cada uno, debemos lidiar con esas otras voces interiores y exteriores crear el balance justo, reconociendonos casi en un 100 % en nuestras actitudes. de momentos suele resultar fácil ser nosotros sin contradecirnos, pero hay momentos en los que nos hundimos en un mar de preguntas y no sabemos ni para donde salir.
Creo que gracias a la ambigüedad del ser humano es que analizamos nuestras acciones y dichos, es algo increíble que algo que nos complica mucho, nos sea una herramienta tan útil.
Toda la vida va a ser un conflicto de intereses, nuestros, de otros; pero solo preguntándonos el por qué y el para qué vamos a poder discernir lo perfecto de lo realmente bueno.

*Solo cuando actuamos por mera intuición y siguiendo lo que nos dice el corazón no entramos en contradicciones.

Pero esto es otra ambigüedad, seguir al corazón a veces no parece tan lógico..

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