29.10.10

Mariposas, las mas bellas y costosas!

Así anunciaba el cartel "Mariposas, las mas bellas y costosas" .
Me detuve, mire por un momento y pensé "como podría alguien vender algo anunciando que es lo mas costoso..?", no tenia sentido. La curiosidad y mi buen humor hicieron que entrara a mirar, total si no iba a comprar nada, solo mirar. Ahí estaban por todos lados, colgando, en estantes, sostenidas por hilos, simulando flotar. Eran de un material mas fino que la seda, pero mas resistente, los colores nacarados dejaban sin respiración, las sinuosas lineas que las recorrían parecían salidas de sueños, si hasta el aire parecía brillar distinto, hacían que mirar fuera hermoso, olvidabas por completo el tiempo y la fascinación se metía en cada espacio del cuerpo, "yo quiero una!" pensé.
Como por arte de magia , o de mi ensoñación, un anciano de esos que parecen cargar con la sabiduría de milenios se acerco a mi sin que me diera cuenta, me sobresalte y luego me sonroje "es un viejo, ni que hubieses visto un fantasma, pavo!" me dije. Su voz salio con la soltura de una briza, parecía entre gastada por el tiempo, pero experimentada, no era para nada una voz débil, era profunda y segura, "Mariposas, las mas bellas y costosas, en que puedo ayudarte joven" dijo en un tono jovial, intente ordenar mis pensamiento, si yo en principio no quería comprar nada, pero me había maravillado y solo quería la mejor mariposa, "ehm quería saber cuanto salen las mariposas.." el tono no pareció el adecuado o la falta de seguridad hizo que sonara a mentira, a frase vacía. "Mira joven, si tu no sabes lo que quieres comprar, como puedo saber yo lo que puedo venderte", soltó el anciano como apurando a una decisión, "quiero aquella.. Esa, la mejor mariposa!".
Cada mariposa venia con cartelito colgando de una patita, había las que decían "esperanza", otras "fe", "amor". Pero solo me pareció un detalle, algo simple para las personas que esperaban encontrar eso que deseaban en un articulo de adorno.
"Ah.. Sabia decisión muchacho.. Pero me temo que esa está fuera de tu alcance..", sonrió y arrugas simpáticas le recorrieron la cara, "yo.. Yo quiero esa! Dígame cuanto, y ahorrare y la vendré a buscar" y es que ya empezaba a impacientarme, yo solo quería esa mariposa. "Hagamos así, tu empieza a ahorrar, y a recolectar monedas y dentro de dos semanas vendrás con lo que hayas juntado, ahí hablaremos otra vez.." y me despidió con una sonrisa cortes, pero que en cierto modo me decía, no hay nada mas que hablar.
Salí, enojado, confundido, "viejo ese que se pensaba, que no iba a poder comprar una mariposa.. Ya va a ver.." resople para mis adentros.
Los días fueron pasando y cuanta moneda encontraba la guardaba, mi mamá me preguntaba para que guardaba tantas monedas y yo le respondía con un simple "para ahorrar má, para ahorrar" me sonreía y seguro que pensaba que alguna me estaba por mandar. "Que difícil es ahorrar-pensé- ni un solo caramelo había ido a comprar desde el día de las mariposas". Un día se me ocurrió, que podía vender jugo de naranja, si total la planta estaba completa y a papá no le gustaban mucho porque no eran tan dulces (el solo las comía con un poco de azúcar), en casa era así, si a papá no le molestaba se podía, sino ya era un trámite tener que enfrentarse a la dura mirada del "jefe de casa". Así que puse manos a la obra y luego de exprimir, colar y azucarar un poco el jugo (para venderlo debía asegurarme de que fuera rico), me senté en la vereda, caja de cartón a modo de mesa, cartel de un peso el vaso de jugo de naranja (que me había escrito mamá, es que mi letra no me gustaba, y si era linda vendería mas) y me puse a vender, pasaron un par de chicos que se burlaron, no les di mucha pelota y seguí esperando.. No se cuanto pasó hasta que vino mi primer comprador, era un hombre que venia paseando con su perro, realmente tenía sed porque se lo tomo super rápido, y hasta me compro otro! Me comento que estaba muy rico, "es el azúcar, a la gente le encantan las cosas dulces" me dije, y estaba feliz de ser tan buen vendedor. Siguieron pasando alguna personas y siempre los que pararon eran personas mayores, les enternecía un nene vendiendo jugo de naranja, "las exprimí yo, son de acá de casa, nada de conservantes", (lo había escuchado en la tele, si no tenía conservantes era bueno), y parece que los motivaba porque me gane un par de ventas mas, y es que solo sonreían, me pellizcaban suavemente los cachetes o me acariciaban el pelo y se tomaban su vaso de jugo.
Faltaban un par de días para ir a lo del señor de las mariposas "las mas bellas y costosas" cantaba, y es que era un buen nombre. Seguí juntando moneditas y hasta me había animado a pedirle a mi papá, "estoy ahorrando, un señor decía el otro día que estaba bien ahorrar-mentí- así que.. Me das plata pá?" Y con mi cara de nene bueno le saque un par de pesos, mamá decía que tenia un cocodrilo en bolsillo, nunca había entendido, si una vez hasta le revise los pantalones por miedo de que lo mordiera.
Llegó el día esperado, parecía todo arreglado para que volviera con mi mariposa, le dije a mamá que me iba por ahí a dar una vueltita que no tardaba (era una ciudad de esas chicas donde no pasa nada, donde las puertas de las casas rara vez se cierran con llave y los nenes podíamos jugar tranquilamente en la plaza), llegue al local donde me esperaba mi mariposa, la abuela me había contado una vez que las mariposas eran como las ilusiones, que parecían tan delicadas pero eran tan fuertes a la vez, me había contado que a la noche cuando uno dormía era una mariposa la que nos traía tan lindos sueños; me había quedado una vez esperando esa bendita mariposa, planeaba encerrarla y soñar lindo todas las noches, pero siempre me dormía antes.
Entré y ahí estaba el señor, "Hola joven, me acuerdo de ti, a ver, cuanto has juntado". Saque mi cajita con mis ahorros, y empezó a contar, "ahorre como usted me dijo, tengo mucha plata, me da mi mariposa?" y puse una sonrisa para no sonar maleducado, es que la ansiedad me estaba matando. Cuando el señor terminó de contar las monedas me miro, no me había dado cuenta que los ojos del hombre eran tan azules como el cielo, y resaltaban raros en contraste con esas cejas y ese pelo blanco, y me dijo "eh.. esto es muy poco hijo.. y te quiero vender la mariposa pero..", mis ojos se habían llenado de lágrimas, tenia una rabia! Y tristeza, sentía que ese hombre me estaba engañando, y agrego con algo de gracia en la voz "pero podemos hacer algo.. me vas a ayudar a acomodar las mariposas, y te las presentaré a todas. Cada una tiene un dueño y me vas a ayudar a encontrárselo..", yo estaba enojado, y quería mi mariposa, no había ahorrado para nada! No era justo, pero acepte, me hacía sentir grande la idea de trabajar. Me dijo que pasara todas las tardes a eso de las 5 que el me estaría esperando con mi trabajo. Pensé que por ahí ya estaba tan viejo que las manos no le funcionarían bien y entonces necesitaría de manos mas firmes pero delicadas, era todo un trabajo! El enojo se me había ido rápido, es que parecía imposible enojarse con el señor de los ojos en paz, cuando te miraba era como que te sacaba lo malo que sentías.
En casa comente que iba a empezar a trabajar, mis padres creo que sabían algo ya, pero muy tranquilos me dijeron "está bien hijo, si uno quiere algo tiene que trabajar y ganárselo", me resulto raro, yo no me tenia que ganar nada, yo quería comprar mi mariposa, esa que me había hecho hasta soñar con ella.
Me levante con el entusiasmo de saber que ese día iba a trabajar, y el día casi no se me pasaba hasta que se hizo la hora de ir. Los estantes me esperaban llenos de polvillo, moví mariposas de acá para allá, el señor solo se limito a mirarme y darme ordenes, era bastante mandón, pero bueno era un trabajo que el no podía hacer tan fácil como lo hacia yo. "Bueno muchacho, por hoy es suficiente, no hay que hacer mas de lo que se puede", me decía mientras se ponía el abrigo, era ya la tardecita, y pensaba que era algo de viejitos, a todos les agarraba frió cuando llegaba la tardecita.
Llegue a casa cansado, me metí a bañar, y tuve que refregarme mucho las manos y abajo de las uñas, debía hacer mucho tiempo que no se limpiaban esos estantes.. Después de la cena me fui a acostar, estaba tan cansado, pero satisfecho, "el trabajo dinguifica" decía yo y mamá me había dicho "no, no.. es dignifica" y me preguntaba de donde había sacado eso, y la verdad que no sabia ni lo que significaba. Solo duré unos segundos despiertos, y luego ya estaba soñando, había venido rápido la mariposa de los sueños, venia mas seguido, suponía que era esa que tanto me gustaba y como trabajaba con las mariposas, ya era como un amigo.
Fui unos días mas a trabajar y ya solo me quedaba el último, me había dicho "bueno mañana termina tu trabajo y te llevas las mariposa que te corresponde", feliz marche a casa en mi ante ultima vuelta del trabajo.
Al otro día, me había tomado la chocolatada y había salido casi corriendo para mi trabajo, mi ultimo día, que lindo que sonaba decir así, "mi trabajo". El hombre de las arrugas me esperaba, me gustaba pensarle un nombre distinto y es que se le podían poner tantos nombres. Ese día estuvo especialmente callado, cosas de viejos , me miraba como terminaba de acomodar las mariposas y le brillaban los ojos, sentía que en cierta forma me quería, como si fuera un nieto o algo así que no tuviera. Me llamo hacia el mostrador y me dijo "hijo no te olvides nunca de lo que aprendiste, acá está tu mariposa" y agarro una que no era, una mas chica que parecía como mas fea y gruesa, parecía sin terminar, me había entrado la desesperación, "esa mariposa no es!" le dije, "es aquella grandota de allá, la mas linda!", y me dijo "ésta es tu mariposa, es la que te ganaste, no es aquella.." y lagrimones rodaron por mi cara, agarre esa mariposita y me fui, corriendo, llorando, creo que estaba muy colorado porque me sentía la cara caliente, ese hombre me había mentido...
Llegue a casa, y así como entre pegue un portazo y fui corriendo hasta mi pieza, cerré la puerta y me puse a llorar en mi cama, me entredormí y luego vino mamá como siempre que yo estaba mal, a acariciarme la cabeza hasta que se me pasaba el enojo o la tristeza, como la vez que casi se había muerto el Tobi, mi perro que lo había atropellado un auto. A un costado estaba la bolsa de papel marrón con la mariposita adentro. Mamá me pregunto "que paso hijo, por que lloras, contale a mamá que paso?", y entre sollozos intente explicarle "es..que.. el.. el hombre de las mariposas.. me engaño.. ME ENGAÑO MAMÁ", y rompí en llanto otra vez. Ella agarro la bolsa y de adentro sacó una enorme mariposa, los colores mas brillantes y hermosos que había visto, no era como ninguna de las que había en el negocio, "p..pero.. no me ha.. había dado esa" dije con media sonrisa en la cara y secándome las lágrimas "era una toda chiquitita y fea,.. sin terminar mamá, re fea!". Pero ahí estaba, seguro debía ser la que traía los sueños porque era la mas hermosa, y de una patita colgaba un cartelito que decía "Esfuerzo..". Y ahí entendí todo, que el hombre no vendía mariposas, vendía ilusiones, vendía magia y que esa mariposita que al principio había sido tan grotesca y sin forma se había convertido en el fruto del esfuerzo, la mas bella y costosa mariposa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ufff, Franco! Alguien por ahí dice que sos comentador compulsivo, pues a mi me pasa algo similar, y no me disgusta. Lindo el cuento, vendedor de mariposas...¡Cuántos habrá desparramados por el mundo! Chau, saludos.Silvia.

Anónimo dijo...

Por apurada, dije vendedor de mariposas, cuando quise decir vendedor de ilusiones.